Entrevistas


Entrevista de Arleen Rodríguez para Juventud Rebelde

26 de octubre del 2006

¿Por qué Oda a mi generación? ¿Nadie te ha dicho que suenan demasiado intemporales sus presupuestos y que puede hacerla suya cualquier joven generación? Por ejemplo, parece hecha para las de los Cinco (que son al menos dos), pero igual la sienten muchachos de estos días, que me lo han dicho…

No me había percatado de que Oda a mi Generación podía ser asumida por personas de otro tiempo. Pero ahora que lo dices, veo que quienes son revolucionarios por estar a la altura de sus circunstancias podrían sentir esta canción como propia. También podría decirse que pueden suscribir esta canción los que no se amilanan ante contradicciones, los que quieren ir más allá incluso de sus propias dudas, los que entienden que lo que está en juego, o sea el destino de este país, los trasciende como personas.

Pero hay que decir que no todos tenemos el mismo aguante. Dicen que el umbral del dolor es más sensible para unos que para otros. Por eso esta no es una canción que califica. No puede serlo porque está escrita desde el desgarramiento. Esta es la canción de alguien con principios y con conciencia, de pie ante a sí mismo, tratando de responder a cuestiones que no se suelen formular en voz alta. Es que había cosas que era necesario decir y que no estaban dichas. Me parecía que pronunciarlas era una necesidad incluso colectiva, una forma de exorcizarnos de temas que pueden llegar a parecer colosales en la medida en que pasa el tiempo y no se abordan, que ni siquiera se pronuncian para empezar a despejarlos.

Tratando de enfrentar uno de esos temas que suelen parecer tabúes, al final de la canción hice una especie de aviso. Mencioné la posibilidad de que un día no aguantara más exigencias y reventara. Creo que esa es la parte que pudiera resultar más incómoda del texto. Siendo, como somos, habitantes de un país asediado, realidad que nos obliga a superarnos y a ser resistentes, mencionar la posibilidad de cansarse puede ser interpretado como un insulto a la conciencia nacional.

Por mi parte siempre me interesaron los antihéroes. Esos que lloran y se rinden de cansancio, los que claudican ―no por ser malos sino porque sencillamente no pueden más―, son personajes muy a tomar en cuenta. La literatura, el cine, el teatro y más que nada la vida misma está llena de esos caracteres humanos. ¿Por qué no habrían de tener cabida en la canción?

Contar todo esto a verdaderos héroes de la resistencia y a sus familiares puede parecer insensible. Pero quedamos en hacer este programa para comentar y profundizar en los temas de este disco y creo que esta es una faceta fundamental de la canción. También hay que decir que no hay mejor forma de honrar que ser honestos.

O sea que Oda a mi Generación fue un tema un poco maldito, parte del mito negativo que me ha perseguido. Pero yo no me resigné a aquel juicio limitado. Por eso la primera vez que me invitaron a cantar en presencia de Fidel, lo primero que hice fue contar la leyenda negra y cantarle la canción al Comandante.

Esto último preferí no mencionarlo en el disco, pero ahora lo cuento aquí, entre compañeras y compañeros.

Menos mal que existen…las canciones (Todo el mundo tiene su Moncada), que con el título se explican solas, pero sin él pueden relacionarse con otras historias. Celia, la hija de Haydeé me la pidió un día en el programa porque era la que mejor le sentaba a los Cinco. ¿Qué te parece?

Me parece que Celia tiene una gran conexión con su mamá. No sólo porque Todo el mundo Tiene su Moncada haya sido compuesta por petición de Yeyé, sino porque Yeyé fue moncadista y los Cinco también lo son, a su tiempo y manera. Ellos están viviendo todavía su propio Moncada, que es más largo y en algunos aspectos tan o más difícil que el Moncada original. Hay que decir que parte del sosiego de nuestras vidas, parte de la paz de que gozamos está abonada por los que murieron en el asalto al Moncada y también por el sacrificio de los Cinco. Esa es una verdad incuestionable.

No aparezcas más sin avisar…según la presentación del disco, es un complemento (¿cantado por fin solo una vez o nunca?) de Ojalá. Pero se le advierte también cierto parentesco con Tu fantasma, la canción preferida de Gerardo y Adriana…

Como ustedes comprenderán, eso último se debe a una rotunda casualidad. Pero es una fortuna que así sea. Puede que la haya cantado alguna vez, pero yo no lo recuerdo.

Más de una vez…me hizo reír sola. Me divertía mucho pensar que a alguien como tú más de una vez lo echaron a la calle “por callar donde debo estar hablando, por hablar donde debo estar callado…por fumar en los palcos del teatro, por hacerle una mueca a mi maestro…” Pero por la presentación del disco, supe que las concebiste sobre un barco (de ahí nunca te podían echar) y además aclaras que ahí te pintas como “el gamberro que no eras”.¿Fuiste por fin ese que echaron más de una vez a la calle por desafiar convencionalismos?

Cuando dices que te divertía “pensar que alguien como” yo… estás revelando la gran discrepancia de visión que tenemos de la misma persona.

Lo primero que debo decir es que esta canción usa el lenguaje figurado. Eso de “darle de mi alcohol a algunos niños” no es posible tomarlo al pie de la letra. Es otro tipo de alcohol el aludido, es una ironía contra los que pensaban que yo podía estar envenenando la mente de otros jóvenes. Sin embargo pudiera decir que en la vida real he traspasado ciertos límites y que entre mis infracciones contables hay algunas que fueron totalmente involuntarias. Por ejemplo, las quejas que llegaban a la UJC sobre unos tenis sucios que yo usaba, se debían a que por entonces yo no tenía otro calzado que ponerme. Sin embargo quien resolvió aquel grave delito no fue la Juventud sino Haydeé Santamaría, que un día nos consiguió zapatos.

Por supuesto que cometí trasgresiones deliberadas de algunas normas cívicas, e incluso puede que algún acto descrito como figura penal. Aunque aclaro que lo único que he robado en mi vida ha sido libros, y muy pocos. Tampoco he agredido a nadie, al menos físicamente. Mis conductas antisociales tienen su origen por una parte en la bohemia y por otra en el sentido de libertad que se ejerce cuando se necesita abarcar el mundo; también de la curiosidad natural que puede tener cualquiera. Hay un momento de la vida en la que uno rompe completamente con los cuentos de camino.

Espero que a nadie le suban los colores con esto, porque sería una inútil pérdida de colores. Yo no siento la más mínima vergüenza por haber ejercido la existencia con toda la intensidad que ha estado a mi alcance. Prefiero despedirme de la vida habiendo pecado más por exceso que por defecto.

Dice Elizabeth que ella escucha El día en que voy a partir, pensando que la escribió Ramón…

Eso es conmovedor. Por eso pienso que las canciones nunca están terminadas hasta que no llegan a sus destinatarios, que son quienes a fin de cuentas las completan.

Palabras, ¿es una queja o una esperanza?

Palabras es la canción de un abrumado por el costo de llegar hasta un punto y desde allí hace un cálculo de cuanto pudiera le faltar. Es una canción que maldice ciertas insuficiencias, incluso algunos discursos que han resultado ser sólo palabras. Pero más que nada esta canción es el deseo de que algún día podamos contarlo todo, sin cortapisas: tanto las celebraciones por la justicia satisfecha como las quejas por las esperanzas pendientes. Digamos que es una utópica canción que invoca la plenitud.

Nunca he creído que alguien me odia. Esa canción es psicología sin academia y es política sin panfleto. Y su explicación en el disco (leerla) es impresionante. ¿Te gustaría agregar algo a eso, hablando para gente que está presa por enfrentar al odio que mata sin avisar?

Como en Resumen de Noticias y en otras, en esta canción me salí de lo anecdótico y traté de explicarme las cosas no desde la perspectiva del implicado sino tratando de llegar al fondo, al origen de la situación. O sea, lo que canté es la explicación que me hice a mi mismo de lo sucedido. Y es que nunca me han gustado, o más bien nunca me he creído ciertas simplificaciones extremistas. Eso funcionaba bien con una bruja mala y una princesa buena. Así es muy fácil describir al mundo, pero también resulta elemental. Esa caricatura es el mejor caldo de cultivo para luego sentirnos defraudados y acaso justificar el seguirnos portando como bárbaros. Así que yo tenía muy claro que no me podía permitir caer en la superficialidad que pretendía cuestionar.

Ahora bien: no es fácil eso de agregar algo para hombres que están presos por enfrentar algo tan ciego como el odio. Porque es prácticamente imposible transpolar aquella menuda incidencia de mi vida a la causa trascendente de los Cinco. Ellos son hombres que están resistiendo el embate de siglos de historia, la presión de injusticias que se han convertido en costumbres, en leyes, en poder aparentemente inamovible. Ellos son como una anunciación del mejoramiento, resistiendo en sus celdas el peso de arraigos ancestrales. No sé si humanamente servirá de consuelo comprender que lo que sufren son los zarpazos de una bestia contra una luz insoportable.

La historia de Terezín me dejó muda…es muy cinematográfica. ¿Cómo pudo salir tanto de un simple libro infantil?

Es que no es nada simple ese libro infantil. Los dibujos muestran a niños detrás de cercas de alambres de púas y por encima de ellos nubes y pájaros volando. Se ve a la tríada familiar, Mamá, Papá y Nené, los tres con la estrella de Judea que les obligaban a llevar. Algunos de los poemas son desoladores, hablan de seres queridos desaparecidos. Pero los más terribles son los que conservan toda la inocencia y frescura infantil, los que hablan de animalitos, de personas y de cosas que los hacen felices. Ese libro es muy amargo, pero no debiera dejarse de editar jamás. Es el alegato más contundente que conozco sobre los genocidios.

Terezín fue grabada para que fuera parte de Cita con Ángeles, pero donde quiera que la ubicaba se me salía de contexto. Gracias a eso tuve la idea de crear un ambiente donde la canción se acomodara. Y ¿qué mejor ambiente que entre las canciones de su tiempo? Así se convirtió en la primera piedra de “Érase que se Era”.

¿Qué fue de Judith? ¿Cuidó sus estrellas? ¿Se puede hacer una lectura de esta canción y de Una Mujer, más allá de lo que dices de ellas?, ¿pueden ser dos modos de decir que es posible el amor en la diferencia, entre ellos y nosotros?

Judith me fue a ver actuar a México, cinco o seis años después de todo aquello. Fue con su novio, un muchacho inmenso y rubio, de aspecto bonachón. Me contó que estaba feliz y que estudiaba enfermería en una ciudad del sur de los Estados Unidos; me dijo que en las vacaciones se iba a Canadá, con algunas compañeras de clase, a bailar ligera de ropas en los cafés, para reunir dinero para pagarse los estudios. Me sorprendió un poco aquella historia, pero ella no parecía afectada. En su medio esa era una forma normal de pagarse la universidad. Supongo que desde hace muchos años debe ser doctora. Ojalá le queden brillando muchas constelaciones.

Martianos: “Quiero que pare la muerte, yo quiero que pare el frío para poder dedicarme a flor, a viento, a río.” Desde el título, esta canción es todo Martí y es también una síntesis de los Cinco, pero la hiciste en el 69. ¿Alguna vez has reparado en la frecuencia con que tus metáforas se vuelven la vida?

Debe ser que yo me fijo en cosas que pasan siempre, que pasan una y otra vez; cosas que aunque han pasado muchas veces nos dan la sensación de estar ocurriendo sólo para que nosotros las descubramos y las estrenemos. Yo creo que todo lo que cantamos debe haber sucedido millones de veces desde que el mundo es mundo. De eso casi que no tengo dudas.

La canción de la Trova. Pretender explicarla sería un abuso de redundancias. Pero esta versión con Adriano Rodríguez parece querer redundar justamente cuando los cantan que “la guitarra es la guitarra sin envejecer…”

Esa canción la canté una vez en un festival de la trova tradicional en Santiago de Cuba, ante Rosendo Ruiz, uno de los pilares de la canción, y me valió para que aquel señor me estrechara la mano y me diera ánimos para seguir “por ese buen camino”. Por La Canción de la Trova los más antiguos repararon en mi. Yo la quiero por eso.

El seguidor de arcoiris: “Qué miedo a quedarse a quedarse qué miedo…¿es esa la autocrítica?

La autocrítica está en admitir que no queríamos responsabilidades, sobre todo familiares. Hay ciertas etapas que son para quemarlas, lo que te permite no tener que añorarlas después. Eso es lo que me estaba pasando a mi y lo que entonces creí que le pasaba a otros.

Después algunos nos fuimos comprometiendo o fuimos comprometidos. Otros siguieron en una bohemia perpetua, hasta que la mala vida y la cirrosis se los llevó. Sólo puse a tres amigos muy especiales de esa lista, que en realidad es mucho más extensa.

El papalote, una de las más conocidas de este disco, suena sin embargo tan diferente que parece nueva, casi como una sorpresa hasta el estribillo. ¿De quién es la culpa, de Silvio, de Maykel o del Tres?

Tenía esa deuda pendiente con El Papalote. La versión que hice con el GES quedó un poco desordenada, todavía no teníamos mucha disciplina en las grabaciones. Esta es una canción ciento por ciento autobiográfica. Todo lo que ella cuenta ocurrió. Tenía la deuda sobre todo con Narciso el mocho, con él y con su tipo de personas, que son tan importantes y nadie se da cuenta hasta que mueren y pasan a la tierra de los elegidos, la de esas historias que a veces se trasmiten de una generación a otra.

No sé por qué la notas tan distinta. Esta versión tiene prácticamente las mismas notas. Quizá lo que sucede es que el arreglo está más lleno, tiene más flautas, los coros están mejor cohesionados y hacen armonías, no como los de la primera versión, que cantaban al unísono. Creo que todo el concepto sonoro está más madurado, creo que no hay una nota de más ni una de menos, por eso puede que se escuche con más rotundidad.

También suena muy diferente esta versión de Fusil contra fusil, pero lo que más impresiona son las historias que cuentas de la canción, eso de que te apuntaba alguien con una pistola desde la primera fila del Auditorio de México y que te la pedían los mineros bolivianos de la mina siglo XX, donde difícilmente se escuchen alguna vez la música. ¿Se hizo la canción parte de los mitos que acompañan al Che?

Yo puse Fusil Contra Fusil en parte porque a Niurka le gusta y me lo pidió, y también porque el Che había sido muy importante para mi en aquellos tiempos y sentía que era imprescindible su presencia. Desde el principio tenía muy claro que tenía que diferenciar esta versión de la del GES, que es muy vital, como los tiempos originales. Así que trabajé partiendo de una grabación de voces que hice con VI Sentido. Yo les grabé su parte cuando aún no había escrito ni una nota para la nueva versión y la espacialidad de sus voces influyó en la elaboración posterior. Fue una forma diferente de trabajar, pero a veces el azar también juega su papel. Aproveché que ellas estaban en el estudio, no sabía si iban a tener tiempo otro día, así que les dije: vamos a hacer estas armonías, vamos a crear esta atmósfera. Y ese fue el punto de partida.

El matador es un exorcismo de violencia, dices tú, pero, ¿no es también una autocrítica, no de Silvio, sino del ser humano y el animal que lo habita?

Creo que tu la describes mejor que yo. En cualquier caso es una canción contra la violencia, en la que me incluía, porque yo era antes más violento que ahora. Era más agresivo en general, seguramente por ser parte de un complejo mundo de agresiones. Así que también es una canción autocrítica, porque a mi inteligencia no le gustaban algunas respuestas de mi furor. Para mi lo cuestionable es la ferocidad ciega, incompatible con la piedad humana. Lo rechazable es lo cruel, lo bestial, no lo animal, porque animales somos y seguramente seguiremos siéndolo, al menos por un tiempo.

Hoy es la víspera de siempre, otra canción que podría inspirarse en los Cinco, sino la hubieras escrito en 1968…

No entiendo cómo esa canción pudiera estar inspirada en los Cinco, así que ahora te corresponden a ti las explicaciones.

Por muchos lugares, es muy filosófica. Hay tanto de otros en nosotros y viceversa, sin embargo “por eso no es raro que muchos no entiendan…”, qué paradoja…

Por Muchos Lugares fue una especie de ensayo formal. Yo estaba empezando a jugar con estructuras fijas y con textos más densos. Al principio me entusiasmó, pero con el tiempo llegué a considerarla un ladrillo.

Cuántas veces al día es un duro alegato contra el acomodamiento, la pereza, el miedo. ¿Por eso siempre has sido tan directo en tomar partido y expresar compromiso?

Hay una canción que se llama Yo te invito a caminar conmigo, de esa misma época, que dice: “Con el oportunismo tengo un duelo,/con las cabezas como el hierro viejo/y sin embargo estoy amando/y abro un trillo sobre el fango”.

Yo le pegaba duro a todo lo que pensaba que era oportunismo, yo era incluso insolente. Supongo que algunos escucharían aquellos textos y pensarían: “¿Qué se habrá creído este tipo?” Y era que yo estaba aún lo suficientemente cerca de la niñez como para creerme listo para el gran cambio. O sea, según José Ingenieros yo no tenía complicidad con el pasado, era cabalmente joven y estaba listo para un nuevo tipo de mundo, que por otra parte todavía sólo era un sueño para el que apenas se estaban sentando bases.

Yo no estaba solo en eso, la mayoría de la primera remesa de la llamada nueva trova tenía conflictos parecidos. Se le pedía sacrificios a la gente que los demandantes no hacían. Los que me botaron del ICR por decir que los Beatles habían borrado las barreras entre la música culta y la popular, tenían todos los discos de los Beatles, yo no tenía ninguno. Yo tenía discos de Vivaldi y de Mozart, que compraba en la casa de la cultura checa. Ellos compraban a los Beatles cuando viajaban al extranjero, o los mandaban a buscar con amigos, como más tarde me enteré. Ese tipo de cosas era muy decepcionante pero yo nunca la cogí con la Revolución. Pensaba que todo aquello era producto de la hipocresía oportunista y me cuidaba de botar el sofa, o sea de echarle la culpa a la Revolución. La verdad es que no tenía piedad con el oportunismo.

A veces se cometía una injusticia y alguna gente se callaba, para no señalarse y no salir perjudicado. A ese tipo de persona, que todavía existe, está dedicada Cuántas veces al día.

Explicando El barquero, llamas a Vicente Feliú el mejor perito en Silvio antiguo que te queda. ¿Hay un Silvio moderno?

El Silvio antiguo es el anterior a Días y Flores, ese que está disperso en grabaciones de varias instituciones y también en la memoria de algunos de sus amigos. Hay canciones que nunca grabé, como es el caso de El Barquero. Sin embargo hay un arreglo maravilloso de esa canción que Enriqueta Almanza hizo para Elena Burque. Ese arreglo lo escuché en la década del 80 en el archivo de música de la televisión, cuando estaba a cargo de un enamorado de aquella colección, llamado Juanito La Torre. Fue un fallo mío no pedirle que me lo copiara. Ahora nadie da con él. Sería la prueba viviente de que esta versión de El Barquero está adulterada. Aunque por suerte siempre podría apelar a la licencia que debe tener el autor.

En Discurso fúnebre declaras que para ciertos asuntos no has crecido mucho todavía. Y al explicarla te cuentas militante de la infancia. ¿Cuánto de niñez acreditas en el hombre que este año cumple 60?

A mí me parece que mucha, aunque no sé si todavía estoy listo para el gran cambio. Cuando yo era adolescente tuve un amigo espiritista de 70 años, llamado Tomás Mendoza, que siempre decía que la revolución era para los jóvenes. Y que Fidel debería fusilar a todos los que pasaran de 30 años. Por supuesto que lo decía muerto de la risa, pero en broma y todo no dejaba de tener algo de sentido.

Recuerdo cuando dijiste en la presentación del disco que creías que Epistolario del subdesarrollo necesitaba explicación para los jóvenes hasta que los muchachos que la hacen contigo te preguntaron si era nueva. Yo también creo que no necesita explicación, pero la mención de Noel, a quien está dedicado el álbum sí merece un comentario tuyo.

Eso que cuento en el primer párrafo pasó creo que en Bauta, en un centro de trabajo donde sólo había mujeres. A mitad de canción nos preguntaban si no nos sabíamos alguna de las canciones que sonaban por la radio. Nosotros no llegábamos a ofendernos del todo, nos dábamos cuenta de que estábamos viviendo un experiencia macondiana y no dejaba de ser también divertido.

Yo viajé y canté mucho con Noel, sobre todo hicimos varias giras por México, algunas de dos o tres meses. Noel y yo, salvo una o dos excepciones muy al inicio, nos llevamos muy bien. Siempre admiré mucho sus canciones, su creatividad.

Recuerdo que sentados en una ruta 27, bajando por G entre 25 y 23, le pregunté si había leído la poesía de Vallejo. Me dijo que no y de entre los papeles que llevaba saqué la antología de Casa de las Américas y se la di. Poco tiempo después me sorprendió con las primeras musicalizaciones de Poemas Humanos y de Trilce. Yo siempre lo chivaba, diciéndole que me debía la dedicatoria de ese trabajo, que hasta donde conozco es el mejor que se ha hecho con la poesía de Vallejo.

Érase que se era una vez…Cuéntanos de lo que sentiste el día de la presentación de este disco, cuando estaban allí Víctor, Vicente, Sara, Amaury y todos nosotros los que te seguimos como a un predicador desde aquellos días en que ustedes cambiaron el destino de la canción y nos hicieron a tantos militantes de la trova. ¿Eres consciente de todo lo bueno que ustedes sembraron en nosotros con sus canciones, pero también con sus actitudes ante la vida?

Predicador es el pastor Raúl Suárez, no yo. Para quienes me ven como predicador escribí la canción Derecho Humano. Hay otras con las que también me defiendo de los espejismos que la admiración desmesurada puede provocar. Si esas ilusiones quedaran ahí, no había problemas, pero después algunos esperan que uno se porte como el héroe que tienen en sus cabezas y no hacen más que ponernos en aprietos, porque de lo que sí no hay dudas es de que no soy ningún héroe, sino un simple autor de canciones.

Los héroes son los que estamos celebrando y saludando hoy aquí, desde estos pequeños estudios que se llaman Ojalá. Sirva ese nombre para desearles lo mejor: que esa prisión fecunda desaparezca cuanto antes y que muy pronto se puedan reunir con sus familiares y con el pueblo que los espera.