Entrevistas


Las canciones no pueden cambiar al mundo, pero contribuyen a hacerlo mejor

Agosto del 2004

Publicado en: Revista Tricontinental #39/ 2005

Silvio Rodríguez entrevistado por los Cinco

Por Arleen Rodríguez Derivet

Hace ya seis años y varios meses que cinco cubanos[1] fueron apresados y posteriormente confinados a purgar las más prolongadas condenas en igual número de cárceles norteamericanas. Sus delitos: haber penetrado los grupos terroristas que desde 1959 operan contra Cuba desde el sur de La Florida -y que han costado vidas o diversos tipos de mutilaciones a más de cinco mil personas- y trasmitir al gobierno cubano la información necesaria para detener los planes criminales contra la Isla.

La misión fue cumplida honrosamente. Cuba pudo mostrar a las autoridades norteamericanas y al mundo las pruebas de sus denuncias…pero, la administración norteamericana prefirió encarcelar a los luchadores antiterroristas y dar luz verde a los viejos terroristas que su propia CIA entrenó como emisarios de la muerte.

Durante los largos meses que duró el injusto y amañado proceso que se les siguió en una Corte de Miami, incapacitada para dictar justicia en un caso que involucraba a Cuba, los Cinco, distantes y prácticamente incomunicados con su país, se acompañaron de ciertos amuletos intangibles  que más tarde, al hacerse públicas las razones de sus estancias en territorio norteamericano y declarárseles héroes nacionales, pasaron a ser elementos claves para comprender las enormes fuerzas morales que sostienen a estos hombres en su lucha por recuperar la libertad y retornar al seno de sus familias y de su Patria.

Entre esos amuletos de la resistencia que incluyen desde las leyendas más conmovedoras de la historia cubana hasta las cartas más íntimas a sus madres, esposas o hijos, hay también dos canciones de Silvio Rodríguez, el más emblemático de los cantautores contemporáneos cubanos. El Necio y El dulce abismo, temas de innegables connotaciones políticas, pero a la vez de indiscutible ternura poética, fueron y son himnos de horas cruciales para los Cinco y sus seres más queridos, esa lista cada vez  más larga y ancha de cubanos y amigos de todo el mundo que hemos decidido honrarnos con la defensa de su causa.

Quizás por eso fue Silvio Rodríguez el elegido para cantar una de esas canciones en el primer acto público de Cuba para demandar justicia y libertad para los Cinco. Seguramente por eso,  cada vez que está delante de un auditorio que le respeta y le quiere, dedica el concierto a sus contemporáneos presos en Estados Unidos.

Conociendo esa relación, varias veces le pedí a Silvio declaraciones exclusivas para un  programa de la radio cubana que armo y conduzco con toda la ilusión que me provoca saber que, en días de buena suerte y mejor tiempo, la  señal llega hasta  tres de las cárceles donde ellos cumplen sus condenas[2]. Silvio respondió que sí, pero no aceptó que fueran unas declaraciones a la ligera. Él quería hablar reposadamente para ellos. 

Esperé pacientemente. Casi un año después de la primera solicitud, se la reiteré en un acto donde coincidimos. Para entonces, había cambiado la propuesta inicial por una más interesante: yo solo sería la intermediaria de una entrevista en la distancia entre él y los Cinco. Ellos mandarían las preguntas en cuanto él dijera que sí. Esperé que me dijera: “mañana mismo”, pero Silvio estaba de vacaciones y me citó  para un día del mes siguiente, justo en un período en el que yo no estaría en Cuba por compromisos de trabajo en el exterior. Casi lloré por la ausencia adelantada, pero le dije que sí. En definitiva, los protagonistas estarían: de un lado Silvio y del otro ellos a través de sus seres queridos.

Elizabeth Palmeiro, la esposa de Ramón Labañino quedó a cargo de la coordinación entre los estudios del poeta, Radio Rebelde  y los familiares, a quienes recomendó solicitar con tiempo las preguntas y comentarios de los héroes.            

Finalmente, el 8  de agosto de 2004, Silvio se dejó entrevistar, como quien conversa con viejas amistades, por Mirta Rodríguez, madre de Antonio Guerrero,  Olga Salanueva, la esposa de René González y la propia Elizabeth.  Ana Teresa Badía, periodista y frecuente conductora también del programa, llevó las riendas del encuentro[3] y no dejó espacio para que lamentara mi ausencia, cuando al  regreso pude escuchar toda la grabación  una y otra vez, hasta convencerme de que esto no podía quedar en el aire de una transmisión de radio. Como las canciones de Silvio, puede que esta entrevista sui géneris no cambie el mundo hasta donde quiere –la liberación de los Cinco-, pero sin dudas debe contribuir a hacer mucho más eficaz la lucha de todos los justos por el  pronto regreso de los héroes a casa.

 

CAPÍTULO 1

 

LA SORPRESA

 

Mirtha Rodríguez: Yo tengo dos preguntas de Tony. Él me dijo: “te voy a dar dos;  si Silvio me acepta las dos, mejor,  pero si no puede ser porque es un programa, pues entonces prioriza la primera”. Entonces, le voy a hacer a Silvio la pregunta de Tony: “¿Qué experimentó Silvio al conocer que sus canciones también eran arma de lucha y resistencia en cárceles del imperio?”

 

Silvio: Sorpresa. Imagínate, las motivaciones de las canciones suelen estar tan lejos de escenarios tan trascendentes, tan importantes para todos y tan estremecedores, como puede ser esta realidad que viven estos cinco compañeros, hermanos nuestros.

Realmente, uno hace las canciones pensando muchas veces en las musarañas, ni siquiera en cosas así, demasiado concretas, y de pronto ves las canciones como si fueran hijos, aquello que nació con el fondillito al aire, de pronto lo ves con culeros, con pantalones, con cinturones…a veces hasta se ponen mochilas, agarran fusiles y se lanzan quién sabe adonde, a realizar combates extraordinarios. Y uno las ve, y uno casi ni las reconoce a veces pero, indudablemente siempre en medio de esa realidad maravillosa que pueden descubrirnos nuestros hijos, identificamos algo, alguna semilla, algo de lo que salió de uno primigeniamente y entonces uno dice: “sí, son mis canciones, qué cosa más increíble”…

Y como te decía, siento pura sorpresa, pura sorpresa...La relación con las canciones es ambivalente. Por momentos, uno piensa que no sirven para nada. Son los peores momentos, momentos de desánimo, cuando uno llega a la conclusión de que esto que hace realmente no sirve para nada, porque no cambia al mundo, es mentira, no cambia al mundo, porque quizás uno empezó escribiendo canciones, soñando que podía cambiar al mundo y luego la realidad de la vida te va enseñando que no es así.

Entonces estas cosas que suceden, que le suceden a otros y ellos te las transmiten a ti, te enseñan, te reenseñan, te reeducan y te muestran que efectivamente, las canciones no pueden cambiar al mundo, pero contribuyen a hacerlo mejor. Y entonces, a través de estas cosas, uno vuelve a encontrarle sentido a lo que uno hace y en cierta medida vuelve a ser lo que uno es. Gracias a estas experiencias que te enseñan las propias canciones y a las realidades que viven compañeros, hermanos, como estos cinco de los que estamos hablando.

 

Mirtha Rodríguez: Yo diría que para ellos fueron de gran aliento tus canciones, y a través de estos casi seis años pues has estado presente tú, y han estado presentes tus canciones. Tú como ejemplo también del joven que fuiste y que ya está caminando los cincuenta y todavía está dando bellas canciones, porque todavía estás dando fuerza política, y hoy nos sentimos muy satisfechos, muy honrados, de saber que apoyas nuestra causa con tus canciones, con tu persona. Así que de hecho en nombre de… digamos de Tony- aunque sabes que cuando hablamos de uno, hablamos de los cinco-  te diría que le llegas muy fuerte y que te agradece mucho todo tu trabajo y todo lo que encierran tus textos.

 

Silvio: Un día yo llegaba de… no recuerdo de dónde, de la calle y de pronto recibí una llamada de Marucha[4] que me dice ¿qué pasa que ustedes no están respondiendo ahí el teléfono? Dígole, es que no estábamos aquí en la casa, dice, no, porque Tony estuvo llamando ahí a tu casa, digo: cómo que estuvo llamando, sí él estaba llamando y me volvió a llamar para decirme que no salía nadie. Dígole bueno pues ya estamos aquí, aquí nos vamos a quedar y como a la media hora me entró otra llamada y fue realmente muy impactante la llamada esa.

Bueno, por encima de esa distancia y tratando uno de imaginarse las circunstancias en que está, el lugar, lo que puede significar, o sea esa especie de burbuja, de imaginación que se hace en la cabeza del que tiene un teléfono en la mano y se está comunicando con otra persona y en ese momento está viviendo como en una burbuja de realidad y al mismo tiempo de irrealidad y yo me preguntaba, cuando esa burbuja se apague, cómo se queda. Y entonces fue muy impactante para mí la conversación con él, y me ayudó mucho; sí me ayudó mucho él a mí, realmente.

 

Mirtha Rodríguez: Gracias.

 

Silvio: Quizás en esos días, yo estaba un poco alicaído, por cualquier causa que fuera y de pronto, encontrar a una persona que tiene verdaderos problemas, que su vida es un verdadero problema, eso nos da mucha fuerza realmente a los que  tenemos cotidianamente problemillas se pudiera decir, eso da una fuerza tremenda.

Y me maravilló la serenidad de su voz, porque también son cosas que uno las detecta, ¿no?, la serenidad de su voz, la firmeza que se nota en su manera de enfocar las cosas, la naturalidad; o sea, no hay nada impostado, no había nada impostado en su voz, ni en sus ideas, fue muy hermosa la conversación, y a veces hablamos de dos o tres  cosas como las más cotidianas del mundo.

 

Elizabeth: Eso es algo que los caracteriza a ellos. Muchas personas que hablan con ellos fortuitamente, cuando terminan de hacerlo dicen: pero no parece que están presos.

Ellos tienen una entereza que transmiten en la manera de hablar, y parece que están quizás cumpliendo una misión de un médico como hay en tantos países de Latinoamérica y África, no parece que están precisamente en una cárcel que es el peor lugar de donde pueden salir el optimismo y la fuerza de ánimo… tú nos cuentas ahora que estabas en unos momentos difíciles pasando por un trance difícil y que esa llamada te dio ánimos, así nos pasa a nosotras también.

Cuando pasamos 3 ó 4 días sin poder hablar con ellos por algún motivo, como que nos apagamos porque ellos son la fuente de inspiración, los que nos dan ánimo, nos dan vida, 3 ó 4 días sin hablar con ellos, para nosotros es una desesperación, se podrá imaginar lo que significa no poderlos ver en tanto tiempo por la demora en las visas, o por la negativa en las visas como pasa con Adriana y  Olguita que no han podido visitar a Gerardo y a René.

 

Mirtha: Ahora tengo una segunda pregunta de Tony. Esta se relaciona mucho con tus canciones y dice: “¿Qué sugiere Silvio Rodríguez para evitarle más dolores a los ángeles guardianes; es decir, para que seamos un tilín mejores y mucho menos egoístas?”.[5]

 

Silvio: Bueno, ahí… yo estoy hablando ahí un poco desde el individuo, ¿no?, más desde la acción individual que desde la acción colectiva.

Ya se sabe que colectivamente se pueden hacer muchas cosas, se puede hacer incluso la revolución, ¿no? para aliviar males mayores comunes a mucha gente, pero yo hablo ahí desde una posición más introspectiva, cuando estamos solos con nosotros mismos y a veces optamos, en cualquier situación, por lo que más fácil nos resulta, por lo que más fácilmente nos remunera o nos restituye lo que podamos perder en cualquier acción.

Hablo de encontrar motivaciones que no sean solamente a partir de lo uno puede ganar o de lo que uno puede escalar o sentirse mejor, sino tratar de encontrarle a diferentes situaciones que se nos presentan en la vida, como otro ángulo de visión y ponerse un poco más para beneficiar a lo que te rodea sin pensar tanto en uno mismo, ¿no?

Es…como por ejemplo no sé, llegar a un parque o a un cine y no subir los pies porque después puede venir una persona y sentarse y ensuciarse, cosas así tan…podría decirse hasta pedestres, cotidianas, que parece que no tienen ninguna importancia y sí creo que tienen mucha importancia porque, de todas esas pequeñitas cosas egoístas que comete cualquier persona, se conforma luego una personalidad, un carácter furibundamente egoísta, y entonces si uno acostumbra a desprenderse de esas pequeñas cositas aisladas, sin verlas como un todo, sino cuando se te presenta la oportunidad de subir tú primero a una guagua o dejar que otra persona suba; en ese momento, dejar que la otra persona suba…

O sea, no es enfrentar el problema del egoísmo como un fenómeno global, es un poco como hacen los samurais o como hacen los maestros de las artes marciales; que uno los ve en las películas que se enfrentan a veces… en las películas japonesas sobretodo se veía mucho eso, que se enfrentaban a muchos enemigos a la vez y eso le daba a esas escenas un carácter de irrealidad.

Una vez yo, hablando con un maestro de artes marciales, la única pregunta que le hice fue cómo era posible que ellos se enfrentaran con tantas personas a la vez y este señor, que era un japonés, me dijo, “yo nunca me he enfrentado a muchas personas a la vez, yo me enfrento con uno cada vez”, digo, cómo con uno cada vez, dice, “sí, es simple,  con el que tengo más cerca”.

Yo pienso que esa es una filosofía extraordinaria. Ese problemita que tienes más cerca y que sumado a muchos otros se convierte en una característica, si uno lo combate así solito, es más fácil desprenderse primero de ese, al día siguiente de otro y al siguiente de otro… y crear una especie de costumbre de tratar de ser mejor, no mejor para sí mismo sino mejor para todos, incluso para sí mismo, porque siendo mejor para los demás, uno acaba siendo mejor para uno mismo.

A ese tipo de egoísmo, es al tipo de egoísmo que yo me refiero, claro hubiera tenido que hacer otra canción para explicar qué era lo que yo quería decir, prácticamente un editorial de Granma[6] es lo que hubiera tenido que escribir, pero bueno es un poco a eso a lo que me refería, ¿no?, a esa parte que podemos poner de nosotros mismos y ser un poquito mejores.

 

  CAPÍTULO 2

                                  

  EL NECIO

 

Olga: René no le pregunta nada a Silvio. René, es el mayor de los cinco…él creció, se hizo adolescente, estuvo en los Camilitos[7], estuvo en el Pedagógico, estuvo en el Ejército, estuvo en Angola, siempre llevando dentro de sí las canciones de Silvio, las canciones de los trovadores de aquel momento, y por eso dice que siempre lo acompañaron.

Tiene la característica adicional de que, desde el año 90, nunca más ha regresado a Cuba, y por lo tanto se ha perdido una etapa de las últimas canciones. Vivía en Miami, casi imposible estar actualizado, pero sí fue noticia, le alegró mucho que en el año 93 Silvio fuera diputado. Y bueno, él me manda una carta a mí con un documento, que bueno, lo voy a  leer para que todo el mundo comprenda porque para mí es un documento histórico. Lo voy a guardar con mucho cariño por lo que representa, porque explica un poco por qué ellos dicen que “El necio” es su himno. Esto es del 29 de julio del 2004:

 

“Mi amor: El papel amarillo y descolorido adherido a esta nota, lo encontré sorpresivamente en una de esas búsquedas en la que al  final encuentras de todo menos aquello que habías estado buscando. Desde la distancia de los años que han transcurrido tras haber sido escrito, ha terminado por convertirse en un símbolo de esta experiencia que amerita  el que te cuenta las condiciones en que se escribió.

 Eran los primeros días del “hueco” y estábamos en la tarea de reforzar la bolsa de la resistencia con cuanta vivencia cubana pudiéramos echar en ella. Todavía nuestras comunicaciones eran muy rudimentarias y sólo cuando bajábamos a la Corte, podíamos conversar con cierta soltura. Fue en una de esas bajadas a Corte, cuando Gerardo se refirió a la canción de Silvio “El necio”, aplicándola a la situación y comentando sobre la carga de moral que inspiraba su letra.

Yo, que hacía 8 años no veía a Cuba, no tenía la menor idea de que la canción existía, de manera que le pedí a Gerardo que me regalara unos fragmentos. Me gustó tanto que acordamos me escribiera la letra para aprendérmela. Un par de días más tarde, me hizo llegar el pedazo de papel que ahora te envío, calificando en una de sus ocurrencias a “El necio” como el himno de anti rat, tal y como puedes ver junto al título. El calificativo se refiere al término de ratas, tal y como en el argot jurídico popular de aquí se denomina a quienes se quiebran. Nadie negará que la definición himno anti rat le viene a “El necio” como anillo al dedo.

En la partitura se vuelca todo el conocimiento musical de Gerardo, que, para que pueda aprenderme la canción en la soledad de mi celda, me marca en cada verso la parte en que la música sube.

Luego encontraríamos un método más práctico, Gerardo me comenzó a silbar la música desde su celda una y otra vez, de esa manera pude aprenderme la canción y cuando meses más tarde tuve ocasión de escucharla por Radio Rebelde, comprobé que sólo se nos había ido una nota. De esas sesiones de silbadera y solfeo repetidas una y otra vez, resultó quedar “El necio” como nuestro himno de resistencia o anti rat como prefieras llamarle. Tal vez a Silvio le alegraría leer este pequeño episodio. Apuesto a que esta sería una de las partituras más originales de su música. Yo me muero como viví[8] y que sea junto a ti.

El necio de tu maridito Rene.”

 

 Y…bueno, realmente en estos momentos esto serviría también para homenajear a Gerardo, porque de ellos 5, Gerardo en estos momentos está de traslado. Bueno, como ya todo el mundo sabe cuando ellos son trasladados de cárcel, van no directamente a la cárcel donde van a terminar, sino a veces pasan a otra y siempre van a un hueco. Es decir que hoy quisiera dedicarle esta canción El Necio a Gerardo. Y bueno, quisiera escuchar tus comentarios sobre esto, Silvio.

 

Silvio: Esto…cuando él dice…cómo dice? eran los tiempos del hueco, eso me hace recordar que en mi vida hubo otro hueco y que éste era una historieta que yo escribía cuando tenía 15 años. ¡Qué hueco más diferente! Aunque aquella tenía una línea de abajo que decía una historieta muy profunda, nunca es un hueco tan profundo como al que se ven condenados estos familiares de ustedes y hermanos de nosotros. Y realmente sobre “El necio”… a mí “El necio”…yo en quien estaba pensando es en Fidel cuando hice “El necio” y hasta cierto punto en mí mismo también.

Todas mis canciones tienen inevitablemente una dosis fuerte de mis experiencias personales. Unas más, unas menos, también a veces tomo cosas que le suceden a otros, a veces cosas que he leído, me ayudan, a veces una obra de arte puede ser, una película, un libro, cualquier cosa, una canción, me motiva a escribir.

Pero en este caso, lo que me llevó a escribir fue todo el ambiente ideológico que había a finales de los 80 principios de los 90, con el derrumbe, ya estaba la cosa de la glasnot en la Unión Soviética y ya se veía que ya aquello apuntaba hacia algo catastrófico.

Y hubo varios periodistas aquí en la Habana que me preguntaban, ¿tú por qué no te pronuncias al respecto? y yo pensaba, sigo pensando, ¿no? y siempre pensé igual que no tengo tampoco por qué pronunciarme acerca de cada cosa que sucede. ¿Por qué tengo que estar yo, ese no es mi oficio, no es mi trabajo. Quizá he acostumbrado un poco a las personas a que me he pronunciado sobre algunas cosas y entonces algunos puedan esperar que me pronuncie sobre todo. Pero a veces no tengo cosas que decir o a veces se está todavía produciendo un proceso de acumulación que parece que es necesario para que en algún momento todo lo acumulado se convierta en expresión y brote, ¿no? y mientras eso está sucediendo yo no puedo hacer nada, yo no puedo forzar eso, porque si fuerzo eso, no me sale una buena canción.

Y entonces  a veces me quedo sin decir nada, porque es mejor quedarse con la boca callada a ponerse a hablar boberías, esa es la verdad. Y en el caso de la canción, más imperdonable todavía, porque cómo tú vas a hacer trascender una cosa que no vale la pena. Y entonces, ahí yo fui acumulando cosas, eso se me juntó con una experiencia que yo había tenido, quiero decir, todo ese ambiente, toda esa atmósfera de finales de los 80 se me juntó con un tránsito que yo había tenido una vez por Miami yendo hacia Puerto Rico, y luego; que me rompieron una guitarra por cierto, y la gente de ahí del aeropuerto; cubanos que trabajaban allí en el aeropuerto, le saltaron encima a una guitarra que yo llevaba. Culpa mía creo yo, porque tenía una pegatina de Fidel y bandera cubana y no me dio la gana de quitarla al pasar por Miami y por supuesto me desbarataron la guitarra. Digamos que me lo busqué.

Entonces cuando llegué a Puerto Rico, escuché en la radio un programa desde Miami donde decía que la contrarrevolución estaba muy decaída porque habían pasado los revolucionarios fulano y mengano, entre ellos yo, por Miami y que en otra época nos hubieran arrastrado, hubieran limpiado las calles con nosotros.

Realmente, yo tenía noticias de que a veces había manifestaciones de agresividad, lo había leído, otros me lo habían contado, pero en mis huesos, en mi carne yo nunca había sufrido una amenaza pública de esa envergadura, decir que me iban a arrastrar por las calles ¿qué cosa es eso?, digo pero este tipo está loco, a quién se cree él que está refiriéndose, cómo puede uno provocar tanto odio en canciones que ni una sola habla del odio, ¿no? porque no hay una sola canción mía que hable del odio, ni una sola desde que comencé a cantar hasta el día de hoy. Y ¿cómo puede provocar tanto odio esto?

Eso fue algo que se me quedó, que tampoco logró cuajar en aquel momento y fue como una asignatura pendiente. Y parece que por esos artilugios de la mente humana, aquello que me estaba pasando a finales de los 80 con el derrumbe de la Unión Soviética y todo lo que se avecinaba y aquello que me había pasado por allá se juntó y creó la química necesaria para hacer “El necio”. Por eso es que “dicen que me arrastraran por sobre rocas, cuando la revolución se venga abajo…” Entonces de alguna forma, yo conté esa revolución que se estaba yendo abajo en la Unión Soviética y los augurios sobre la nuestra. Y aquellas cosas que yo había oído, no que me habían contado, sino que yo las había escuchado a un locutor de Miami.

 

Olga: Ahora me hiciste recordar a Miami, una anécdota de cuando yo trabajaba y vivía allá. En la compañía donde yo trabajaba, había muchos latinos, por supuesto también cubanos, y cuando yo llegué nueva – fue unos días antes de la detención de los muchachos- se me acerca un chileno (los cubanos no son muy bien vistos por el resto de los latinos allí, porque muchos son pedantes) y me dice: “una cubanita de azúcar –refiriéndose a la canción de Celia Cruz- y le dije: “No, yo no soy de azúcar, yo soy de Ojalá”.

Como a los dos días, el chileno vuelve y me pregunta qué iba a hacer en el breake –una media hora para almorzar-, le digo nada, comer mi merienda aquí, entonces me dice: ven a comértela para mi carro. Y cuando llego a su carro, tenía música de Silvio. A partir de ahí, intercambiábamos comentarios sobre tus canciones. Así que, también en Miami se escucha a Silvio, escondidos, en el carro, hasta en el down town vi también a una persona una vez con música de Silvio. No solo hay furia u odio hacia Silvio de esos locos de Miami. Hay mucha gente que también escucha a Silvio, en el propio Miami.

 

Silvio: Muy alentador.

 

Ana Teresa Badía: ¿Cómo ve Silvio la partitura que le envía René?

 

Silvio: Una de las cosas que llama la atención, es que encima de ciertas sílabas, hay como una rayita que apunta hacia arriba. Así era como Gerardo le marcaba a René las zonas donde la entonación debía subir…Esto es  muy curioso, porque prácticamente ellos, sin saberlo, estaban inventando la notación musical. Porque la notación musical empezó justamente de esta manera.

En el siglo XI, había un monje en Francia que se llamaba Guido d’Arezzo, que justamente tomaba algunos fragmentos de algunos rezos de algunas oraciones y las entonaba y se las enseñaba a otros sacerdotes y ahí se creó el hábito de cantar las oraciones. Con eso empezó lo que se llamó en la música el canto llano y luego los cantos gregorianos, los famosos cantos gregorianos.

Entonces la primera notación musical era muy parecida a lo que ellos hicieron en esta cárcel con esta canción. Y era así, consistía en una línea sobre la que se ponían algunos puntos y el que iba siguiendo el texto sabía que tenía que ir subiendo la entonación en la medida en que los puntos fueran más altos, o bajando la entonación a medida en que los puntos fueran más bajos.                               

Entonces, para ser aún más preciso, el problema de la entonación, se empezaron a agregar líneas y de ahí surgió primero el pentagrama de 4 líneas al que luego se le agregó una quinta línea. O sea, que ellos prácticamente allí, en esas cárceles de los Estados Unidos, estaban inventando la notación musical y es una forma realmente muy lógica de enfrentarse a un problema semejante. Así mismo fue como los monjes en la Edad Media les enseñaban a otros cómo había que elevar la voz para cantar determinados pedazos de texto.

 

 CAPÍTULO 3

 

      EL DULCE ABISMO

 

Elizabeth: Traigo comentarios y preguntas de Ramón. Primero quería darle las gracias a Silvio por la oportunidad, decirle lo felices que estamos por el encuentro.                        

Cuando Ramón supo por el programa de esta posibilidad de hacer él mismo las preguntas a Silvio, otros presos que están allí con él, sufriendo un limbo jurídico -porque muchos ya cumplieron sus condenas, pero no son extraditables- y que son adictos al programa también, cuando supieron de esta entrevista, pidieron hacer sus preguntas también.

Ellos mandan a decir que conocen muy bien tu obra, que les gusta mucho y solo quieren saber cómo te las arreglas para decir cosas tan profundas de una manera tan sencilla…

 

Silvio: Hacer canciones es una forma de sintetizar o de explicarse las cosas.

Es, hasta cierto punto, como dar una explicación. Es como tener a un niño y explicarle con palabras sencillas -porque tienen que ser sencillas las maneras de hacer entender a un niño las cosas- que si toca el fuego o si mete el dedito en la electricidad se puede quemar.

Los padres inventan expresiones que en definitiva son metáforas de la realidad, que se podrían describir con otras palabras, pero  que el niño no puede entender. Como uno tiene la necesidad de sintetizar, yo creo que eso es la canción.

Las canciones son síntesis de fenómenos que son a veces mucho más complicados, para lo que uno logra encontrar un código de un mínimo de palabras que cuando las junta, da la sensación  de que hay dichas muchas cosas. Y en  realidad, cuando uno se pone a analizarlas desde el punto de vista de la lógica literaria, realmente son muy pocas las que hay dichas.

Quien completa lo que dicen las canciones es el que escucha las canciones. O sea, que el que está haciendo las canciones está tomando en cuenta y está jugando todo el tiempo con lo que el que lo va a escuchar, sabe.

Es un juego de complicidades. Y sin esa complicidad, sin ese saber que se sabe, uno no logra nada.

O sea, hay que partir de una especie de código -que  no se explica, ni del que se habla- de una manera de comunicarnos y de una serie de cosas que todos damos por entendidas. Y a partir de entonces, uno empieza a crear una serie de imágenes y de cosas que sabe que les pueden transmitir a los demás lo que uno quiere expresar.

 

Elizabeth: Y muchos cómplices tiene Silvio en los que oímos sus canciones. No sé si sabes que hay otro himno de los cinco que es “El dulce abismo” o “Amada”. La identificación de esta canción con  la familia, parte de la entrevista que me hicieron a mí a principios de conocerse esto, donde cuento que Ramón, en una carta, me pide que escuche “El necio” que es el himno de ellos y que quería que escuchara también la canción de “Amada” o “El dulce abismo”, que me iba a gustar. No me habla nada más de la canción, sólo que me iba a gustar.

Yo no tenía ningún disco ni casete de Silvio, conocía las canciones de Silvio por cancioneros y por copiarlas de personas que me las daban, así las tenía, pero no porque conservara discos ni casetes. Pero en la Marina Hemingway, donde yo trabajaba, hay una tienda de ARTEX que vende discos, hablé con la muchacha y le pedí que me dejara ver los de Silvio para buscar la canción que se llamaba “El dulce abismo” y cuando me la puso, empecé a llorar en la tienda, porque era demasiada similitud entre la experiencia personal y lo que decía la canción.

La copié y a partir de ese día, eso fue en enero, febrero del 2001, la oía bastante a menudo…Ramón quiere saber cómo surge esta canción y quiere saber qué sintió Silvio al saber que habían 4 amadas que caminaban por las calles anónimamente durante una época.

 

Silvio: Esta canción me la pidió un amigo del MININT hace años para celebrar un aniversario de la Contrainteligencia, y en general de las personas que hacían trabajos que tenían que ver con el exterior, contrainteligencia, inteligencia y dentro de esas actividades especiales,  los que llaman los clandestinos que son los que cambian de personalidad y se meten en otros lugares, en otros países.

 

Elizabeth: Es su caso…

 

Silvio: Lo que yo usé para motivarme fue una carta que le escribió el Capitán San Luis a su esposa antes de irse con el Che a Bolivia, ¿no? Pero es curioso porque a veces estas cosas me pasan, me ha pasado mucho. Yo leí la carta de San Luis después de hacer la canción. Te voy a explicar por qué. Porque es que me hablaron de la carta de San Luis, alguien me dijo: ¿y tú no has leído la carta de San Luis?, San Luis escribió una carta de lo más linda, entonces yo dije, bueno voy a buscar la carta de San Luis, pero en lo que buscaba la carta de San Luis escribí la canción. Escribí yo mi propia carta, diciéndome a mí mismo, seguramente la carta de San Luis es más o menos así. Y bueno efectivamente, cuando me encontré con la carta de San Luis resultó que era muy parecida.

Cuando uno lleva años trabajando con un oficio -porque uno adquiere oficio también- hay un ingrediente que tiene todo esto que se menciona poco además pero que es importantísimo y que es la ficción.

Quien escribe canciones, también es un escritor de ficción, como puede serlo un novelista o como puede serlo un cuentista. Uno también escribe ficción, porque en realidad las cosas que cuenta la canción, siempre están pasadas por la imaginación del que las escribe, o de los que la cuentan. Nunca es la realidad, la realidad es irrepetible, son imitaciones de la realidad, son ficciones en definitiva. Entonces, así uno, a veces se anticipa, me hablan de una cosa, me la imagino y las escribo, y generalmente, como en este caso, uno como que le pica cerca a la realidad.

 

Elizabeth: Muy cerca. Ya te digo, es el himno de nosotras 4 y me gustaría también que en el programa se ponga la canción, aunque quisiéramos poner todas las canciones, porque te cuento también Silvio, que el día del concierto en la Plaza[9], estábamos 4 familiares y Olguita y yo lloramos con esa canción que es “La prisión”. Por un momento yo llegué a pensar que aunque le habías dedicado ese concierto a la memoria de Antonio Gades, habías pensado en los 5, porque eran canciones que nos recordaban mucho, nos obligaba a caer en el tema de nuestra familia y lloramos…

 

Silvio: Si tú supieras…las canciones de ese concierto -que a mí no me gustó mucho por la parte mía (porque el concierto estuvo bien, fue una experiencia tremenda, pero yo lo he hecho mejor otras veces y ese día se reunieron una serie de factores por los que yo no di todo lo que he podido dar en otras ocasiones)- esas canciones quien las escogió fue Leo Broker.

Él hizo una especie de suite con canciones mías, tomando en cuenta una serie de hechos musicales que cada una de esas canciones representaba y también de cosas que dicen esas canciones. Para escogerlas tomó en cuenta por un lado la música, pero también el texto, textos que le llamaron la atención o que él consideró que valía la pena señalar…Yo no fui el responsable de esa selección.

 

Elizabeth: Es que también pasa -a nosotros nos pasa- que en la vida diaria los tenemos a ellos en la mente, todas las canciones que oímos, todas las expresiones que oímos, aunque no tengan que ver, las ajustamos a la situación personal y ya te digo lloramos y yo incluso no pude ni aplaudir, no pude levantarme en ese momento porque estaba…derrumbada cuando oí esa canción que no conocía, esa letra yo no la había oído.

 

 

Silvio: Yo lo entiendo sí. Porque ustedes viven en una situación de amor perenne, como en estado de gracia viven ustedes. Y entonces es como el que está enamorado, que todo lo que oye, ve, huele, lo vincula a su amor, lo pasa por ahí. Viven como en una realidad especial.

 

Olga:…sí, habían frases determinadas que se podían sacar de contexto, digo esto tiene que ver conmigo. Yo recuerdo una que dice “…tengo los labios demasiado recios, pero los sueños muy dulces…” algo así y digo mira esto.

 

Silvio: “Qué duro es todo lo que yo digo, qué suave todo lo que sueño”[10].

 

Olga: Exactamente, digo bueno eso nos toca, porque a veces la gente nos dice cómo pueden ser tan fuertes, yo veo a las mamás tan fuertes, a las esposas, yo me estuviera muriendo y digo: uno más  o menos se va adecuando a cada una de las situaciones, pero no dejan de ser los sueños realmente lo más dulce, entonces digo: esto está hablando de nosotros y bueno lo vincula.

Te hablaba de la burbuja porque realmente ellos viven así. Por ejemplo, en el caso de Rene; él incluso lo escribió hace poco en una carta que le hizo a unos niños donde les explica qué es lo que él  tiene de  Ivette propiamente, Ivette es una niña de 6 años que todavía no sabe escribir, ¿qué tiene René de Ivette? La conversación -cuando Ivette quiere hablar con él-, la voz de Ivette, eso lo llena de alegría.

Pero cuando se acaba esa conversación o cuando él empieza a preguntar sobre ciertas cosas que yo le comento: “Ivette está majadera, fuimos a tal actividad y empezó a gritar” y él le dice: “un pajarito dime dijo que te portaste mal”, y entonces ella dice: bueno papi te quiero, te paso a mami. Ahí se rompió la burbuja, ¿no? y entonces son cosas que digo bueno, sin darse cuenta está hablando exactamente de lo que les sucede a ellos y lo mismo en las canciones.

 

Elizabeth: Para terminar con la parte de Ramón…él me pidió que te trasmitiera un saludo, un abrazo y algo que acostumbran entre ellos cinco –mandarse mutuamente besos y abrazos-…

 

Silvio: No, yo no tengo problemas con besar a los hombres. Yo soy del campo y en mi familia toda la vida los hombres se besaron…

 

Elizabeth: Él dice que me envidiaba por esta posibilidad y quería que tú le comentaras cómo está la Nueva Trova, ¿qué hay de los nuevos valores?

 

Silvio: ¿Cómo está la trova? Porque en realidad la Nueva Trova es una generación de la trova  a la que yo pertenezco, pero antes hubo varias y después han ocurrido otras.

La Trova sigue viva. La generación posterior a la nuestra, sin dejar de ser trovadores, desde el punto de vista sonoro, usaron mucho el formato del rock para expresarse, como Carlos Varela, Santiago Feliú, Gerardo Alfonso, Frank Delgado, toda esa generación.

Ahora  hay muchos otros trovadores que están siendo reunidos en una actividad muy linda que hace el centro Pablo de la Torriente Brau,  que dirige Víctor Casaus. Es una reunión de trovadores que se llama A guitarra limpia y en la que participan muchachos todavía más jóvenes, de 20 y tantos años, como Samuel Águila o Ariel Díaz; mujeres muy talentosas que han aparecido en los últimos tiempos como Heydi Igualada, Rita del Prado, Lázara Rivadaiva y muchos otros muchachos como Yhosvanny Bernal, Inti Santana, Norge Batista, Diego Cano, Ricardo Borges…son muchos, muchísimos. Algunos incluso no están en Cuba, se han ido a buscar fortuna a otros países.

Y está el fenómeno ese, básicamente trovadoresco o que parte de la guitarra, que le dieron en llamar Habana Abierta y que a cada rato ha hecho visitas a Cuba con muchísimo éxito entre los jóvenes. Hay otros muchachos que no pertenecen a ese grupo como Karel García, talentosísimo, que vive en Barcelona. Hay mucha, mucha trova en los últimos años y ojalá siempre se escuche.

 

Clara Álvarez: Adriana no está con nosotros hoy porque está fuera de La Habana, pero dejó las preguntas de Gerardo. Él vuelve al tema de “El necio” y quiere agradecer a Silvio por haberle dado esa canción. Además  le pregunta a Silvio sobre sus inicios como caricaturista –ya se hablaba del “hueco”-, si conserva algunas de esas caricaturas o historietas y si después de hacerse un cantautor –como él dice triunfador- ha seguido haciendo algo de esas cosas. Y finalmente quiere saber ¿qué pasó con las africanas?

 

Silvio: Vamos a empezar por lo último; las africanas. No sé qué pasó con las africanas…realmente ni con la canción el autor de la sustracción de las africanas del cartucho famoso se atrevió a identificarse, o sea quedó en el misterio lo de las africanas.

Respecto al otro tema, sí, cuando tenía 14 ó 15 años, todo parecía indicar que mi oficio iba a ser dibujante de historietas, ilustrador o emplanador. Realicé toda una serie de actividades que tenían que ver con la plástica en la dirección de la prensa plana, me empecé a desarrollar en ese sentido. Me parece que siendo muy jovencito -porque era prácticamente un niño- llegué a tener bastante experiencia porque llegué a trabajar en varias publicaciones profesionales y luego militares.

Cuando salí de las Fuerzas Armadas, ese es el oficio que tenía en las Fuerzas Armadas que lo había seguido desarrollando, lo que ya me había encontrado con la guitarra y fue una casualidad que unos pocos días antes de desmovilizarme, me encontrara con Mario Romeu que me llevó a la televisión, me sentó allí ante una cámara y me puso a cantar -cosa que me fascinó por supuesto por la edad que tenía- lo que determinó que cambiara de oficio.  

Pero hasta ese momento yo lo que pensaba hacer y seguí haciendo era dibujante, diseñador, emplanador. Incluso también hice algunas incursiones en el periodismo escrito, ya hacía fotos, de algunos reportajes en la revista Verde Olivo, hice las fotos, hice los textos, hice ilustraciones…tenía 18, 19 años, muy jovencito, pero me interesaba mucho el mundo de la plástica, todavía me interesa.

Después que me empecé a dedicar a la música o que la música se empezó a dedicar a mí más bien, porque yo en toda esa primera etapa estaba así un poco circunspecto al respecto, estaba un poco descreído…después de eso seguí dibujando cada vez menos veces, con menos regularidad, como es lógico porque la  otra también es una profesión que te absorbe, que te lleva mucho tiempo, que te obliga a aplicarte mucho, tanto como la plástica, porque esas son profesiones muy absorbentes, de mucha responsabilidad, de mucho trabajo, de mucho estudio, de mucha insistencia, de mucho repetir las cosas para ver cómo te quedan mejor.

Mira, hace poco hice una ilustración para un libro que hizo la editorial Capitán San Luis dedicado a los niños que están en los hospitales con enfermedades complicadas. Fue mi amigo Roberto Fabelo[11] el que le dijo a la gente del Capitán San Luis ¿por qué no le piden una ilustración a Silvio? Él seguro que se las hace. Y bueno, ahí, en medio de realmente muy buenos profesionales, yo hice mi garabato.  

Siempre me ha gustado hacer garabatos la verdad, no es una cosa que yo haya abandonado por completo. Siempre en las esquinitas de los lugares estoy haciendo dibujitos, me entretiene mucho, pero es una disciplina que exige una dedicación férrea, realmente si te vas a dedicar a eso. Es un hobby.

                                           

           CAPÍTULO 4

                                       

              LA COHERENCIA

 

Elizabeth: Bueno yo tengo los comentarios de Fernando. Él, como Gerardo, no puede escuchar el programa, pero mandó por teléfono sus comentarios a través de  su esposa Rosa Aurora, que también  está fuera de La Habana y por eso no están ahora entre nosotras. Agradece la participación de Silvio en el programa y todo lo que ha hecho por ellos, lo que hizo en Chile y sus expresiones con respecto a él y sus hermanos.

Fernan desea que le explique a Silvio que este programa lo van a escuchar Tony, Ramón y René y que sus canciones siempre han sido muy importantes para ellos, fundamentalmente en la etapa de aislamiento y de confinamiento en solitario y que fueron una fuente importante de fuerza espiritual, incluso cuando los ponían en la recreación solos: de un lado uno y del otro lado el otro se silbaban las canciones de Silvio como una manera de darse aliento y fuerza, especialmente Gerardo y él cuando los ubicaban en dos parquecitos sin que pudieran verse.

Sigue contando Fernan que cuando ya estaba en la población penal en la penitenciaría en Miami, esperando ir a la Corte, las canciones de Silvio fueron parte importante de aliento y estímulo, incluso las canciones que no son sociales, las de amor, servían de comunicación, eran como una identificación entre ellos.

Fernando agradece el gesto de Silvio de donar los derechos autor de las canciones preferidas que se ponen en el programa y concluye que le viene a la mente “El necio” como una de sus canciones preferidas entre sus canciones preferidas. Eso fue lo que comentó Fernan cuando se le dijo de la posibilidad del intercambio de conversar contigo.

 

Silvio: Bueno, pues queda esperar que a ellos 2 que no tiene acceso a este programa que yo me imagino que representa un puntito de luz en medio de tanta oscuridad, también les llega de rebote esa luz y les llega una luminiscencia contada, narrada, que es una manera de llegar…un abrazo para ellos, muy especial para ellos 2 a quienes no les llega directamente este mensaje, esta calidez que ustedes transmiten cada vez que hacen un programa.

 

Ana Teresa Badía: Ya hemos escuchado lo que los 5 querían saber de Silvio, querían preguntarle a Silvio. Ahora quisiéramos escuchar qué piensa Silvio Rodríguez de esos 5 hombres, cómo les llegan ellos…

 

 

Silvio: No sabría decirte realmente qué puedo pensar de alguien que le ha tocado… creo que ellos han asumido las consecuencias de sus actos, eso es lo más claro que tengo. Horita ella habló de una palabra, de coherencia, ¿no?         

Todas las cosas que más o menos tienen un significado perdurable en la naturaleza incluso podría decirse, se producen gracias a la coherencia.

A cierta coherencia que tiene la física por ejemplo, que tienen los planetas, que tiene el universo.

Cuando esa coherencia universal está encarnada en la actitud de los seres humanos y de hombres como estos 5, realmente es como si ese magnetismo que nos mantiene unidos y que nos hace ser lo que somos, se pudiera sintetizar y se pudiera tomar de ejemplo gracias a esa forma ideal de mostrarse de aquello que nos une y aquello que nos hace coherentes.

Los antiguos le llamaban a eso  la música de las esferas, que era ni más ni menos que esas fuerzas universales que mantienen el movimiento de los astros. En este caso son fuerzas -no sé si llamarle universales- son fuerzas que mantienen unidos a estos hombres, que los mantienen unidos entre ellos, unidos a nosotros y unidos a cada uno en sí mismos, porque esa coherencia es la que los hace mirarse al espejo todos los días y sentir respeto por lo que ven.

 

CAPÍTULO 5

 

        LA INFINITA EXIGENCIA

 

Ana Teresa Badía: Esta fue una transmisión muy especial. Creo que tenemos que dar las gracias, en primer término al ejemplo que están dando estos hombres y tendríamos que dar las gracias también a estas noches por la posibilidad de haber materializado un sueño de hace muchísimo tiempo, y tendríamos que dar las gracias también por su deferencia a Silvio…

 

Clara Álvarez: Antes de que se vaya Silvio, no nos perdonaríamos dejar de hablar con Silvio de la canción “Reparador de sueños” que es para los niños tanto como “El Necio” para sus padres… quisiera que comentara el origen de esta canción “El reparador de sueños”, y se la dedicara a ellas también.

 

Silvio: Yo se las dedico, claro que se las dedico, con muchísimo gusto se las dedico. Esa una canción a la que yo no le hice mucho caso realmente.         

Me acuerdo que llegué un día a mi casa –entonces yo vivía en 23 y 24, esto tiene que haber sido en los primeros años de la década del 80, esta canción es del 81, 82, 83 por ahí- y tenía una grabadora puesta encima de la mesa, había un papel y un lápiz y había una guitarra y empecé a tocarla y a escribirla y después la grabé, la escuché y dije esto es una basura y como con muchas otras, hice así y la engaveté. Pero por suerte la grabé.

Entonces al cabo de 2 ó 3 años, necesitaba un casete para grabar otra cosa y cuando ya iba a borrar el casete,  de pronto apareció la canción. Había 2 canciones, estaba esa y había otra que se llama “Ese hombre” que está grabada en mi penúltimo disco, pero las dos las vine a grabar muchos años después de haberlas compuesto, porque realmente cuando las hice, no les hice el más mínimo caso.

Es algo que a mí me sucede, realmente yo necesito que las cosas a veces reposen para verlas desde otro ángulo, porque muchas veces en el momento en que las hago, me parecen disparates.

 

Elizabeth: Eso habla de la infinita modestia.

 

Silvio: No, no, no. Habla  de otra cosa que es mucho más interesante que es de la infinita exigencia.

 

Elizabeth: En esa costumbre  debe estar el origen del disco Descartes, que no se llama así por el filósofo, sino por descartar canciones de aquí y de allá…

 

Silvio: Sí, pero en ese caso no fue tanto porque eran o porque me parecieran malas canciones, sino porque eran canciones cuyo  estilo o rango emotivo ya tenía en el disco que estaba haciendo y para no repetir dos instantes parecidos -aunque las canciones fueran distintas- dos situaciones emocionales parecidas, iba sacando esas canciones que luego se me transformaron en un disco de canciones que generalmente eran más bien un poco melosas, a veces demasiado bonitas. Y yo rehuyo eso. No me gusta hacer un disco de canciones bonitas, no me agrada estéticamente.

Me gusta hacer discos de canciones variadas, donde de pronto puede haber una que es muy bonita, pero otra que tenga otro tipo de belleza, y una tercera que sea otro tipo de planteo… también lo bonito bonito, pero como una categoría, no como una norma, buscando esa variedad, buscando un discurso dramático variado, para que no sea  una cosa uniforme, para que todo el tiempo no te esté trasmitiendo lo mismo y pueda haber como una especie de respiración en el acto de escuchar: que suba, baje, te retraiga, te expanda,  o sea que se convierta en una experiencia múltiple el disco…

 

Elizabeth: Pero aquellas canciones después formaron el Descartes que…

 

Silvio: Sí, después se juntaron y quedaron bien. Es un misterio.

 

Ana Teresa Badía: Muchísimos años sin que Silvio Rodríguez se presentara en público. Lo hemos visto últimamente en importantísimos conciertos en Cuba y en Venezuela y ahora leemos que pronto se presentará en escenarios en España[12]. ¿Alguna reconsideración sobre el tema de cantar en vivo ante público?

 

Silvio: Realmente es lo que menos me gusta hacer, es la verdad, pero  nunca lo dejé de hacer. Durante toda la etapa de Elián[13] estuve subido a tribunas todo el tiempo,  no hacía conciertos, pero estuve como en siete u ocho actos por el regreso de Elián.… y luego en diferentes cosas, estuve  en Chile cuando el 30 aniversario de la muerte de Allende, estuve con la delegación cubana en la Feria Internacional del libro en Guadalajara (con la Sinfónica) y estuve  ahora en la clausura del encuentro nacional de las orquestas sinfónicas en la Plaza de la Revolución. También estuve a fines del 2003  en un evento de la canción latinoamericana en Caracas apoyando al proceso bolivariano y ahora volví a estar.

O sea, han sido cosas puntuales, de cierto interés cívico por así llamarlo. Compromisos, más que artísticos, éticos. Lo he hecho por eso, por principios éticos o cívicos, pero no porque quiera seguir cantando. Ahora sí voy  a hacer una girita de cinco o seis conciertos en España. Estoy animado porque la voy a hacer con un trío de muchachos muy buenos que son de Santa Clara, los deben haber escuchado, se llaman Trovarroco y es muy estimulante tocar con músicos tan buenos, tan jóvenes y no sé quizás haga algunas cosas más después. Vamos a ver.

 

Elizabeth: Sería  muy bueno antes de terminar recordar que  Silvio prometió hacer un disco de canciones dedicadas a los Cinco.

 

Silvio: Lo dije en aquel momento, y lo grabo ahora aquí. Y les garantizo que en Ojalá[14] no se borra nada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


       


[1] Gerardo Hernádez Nordelo, Ramón Labañino Salazar, Fernando González Llort y René González Sehwerert, se les conoce también como los Cinco Héroes Cubanos prisioneros del imperio.

[2][2] “La luz en lo oscuro” o “La hora de los Cinco”, se trasmite cada domingo, entre 10 y 30 y 12 de la noche, hora de Cuba, por Radio Rebelde. Ramón, René y Tony son los tres que pueden escuchar –con mayor o menor suerte-  el programa dedicado a ellos.

[3] También estuvieron en la grabación Demetrio Villaurrutia, director del programa y Clara Álvarez, periodista de Radio Rebelde que trata habitualmente el tema de los Cinco.

[4] María de Jesús Guerrero, hermana de Antonio Guerrero.

[5] La pregunta toma prestados los versos finales de Cita con ángeles, la canción que da título al disco más reciente de Silvio Rodríguez.

[6] Se refiere al diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba.

[7] Escuela Vocacionales Militares Camilo Cienfuegos, centros de nivel medio superior de mucha demanda entre los estudiantes de preuniversitario.

[8] Verso final de El Necio.

[9] Se refiere al concierto de Silvio con la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por Leo Brower en julio de 2004.

[10] Verso de la canción Quédate, del disco Expedición.

[11] Importante pintor cubano.

[12] Los conciertos en España tuvieron lugar con mucho éxito a finales del 2004.

[13] Elián González, el niño secuestrado en Miami, por cuyo regreso se movilizó toda Cuba entre diciembre de 1999 y junio del 2000, cuando finalmente regresó junto a su padre. La batalla por el regreso de Elián se considera como el principio de la llamada Batalla de Ideas.

[14] Se refiere a los estudios de grabación donde tuvo lugar esta entrevista.