Entrevistas


Silvio Rodríguez: Su música, sus gustos y disgustos, sus ideas.

Entrevistó: Yolanda Martínez para el diario Reforma, México
2003

Publicado en: www.cantodetodos.cult.cu

El artista
Le encontré fotografiando a Fabelo en el Museo Nacional de Bellas Artes, mientras el pintor firmaba catálogos rodeado de admiradores el día que inauguraba su exposición "Un poco de mí". Parecía usted entusiasmado ¿Hasta dónde llega su afición a la cámara? ¿Se trata de otra herramienta de expresión que se suma a la guitarra?

Congelar el tiempo para observarlo, fascina. Más si en esa imagen hay algo o alguien que tienes en alta estima, como en este caso mi amigo Fabelo. La cámara fotográfica, a estas alturas, viene a ser como mi “violín de Ingres”. Digamos que soy un perfecto ejemplo de la masificación que ha tenido la fotografía, ya desde el siglo XX.

Después de una larga carrera como trovador a guitarra pura, ¿qué pasó para entrar tan apasionado en la música sinfónica (Expedición)?.

La música sinfónica y de cámara, los conciertos y las obras para diferentes formatos me han acompañado desde la niñez. Es el tipo de música que suelo escuchar más a menudo. Sin embargo mi formación musical está llena de lagunas, cosa que siempre he lamentado. Por eso ha sido un reto enfrentarme a mayores complejidades orquestales. Es estimulante ese tipo de desafío.

¿Qué significado tienen hoy el escenario, el aplauso y los focos para usted? ¿sigue necesitando del reconocimiento del público o le hace más falta la soledad y el silencio?

Hoy me siento a ver un espectáculo y lo disfruto mucho. Como conozco algunas interioridades de la escena, me angustio cuando un instrumento pierde la afinación o cuando las bocinas emiten un ruido indeseable. También sé que cuando todo queda bien, persiste la angustia por hacerlo todavía mejor. Ese es uno de los precios de la fugacidad de un concierto y parte también de lo maravilloso, lo irrepetible. Pensando en ese tipo de zozobra, a veces desde la seguridad de las sombras me digo: “qué lindo es, pero que bueno que no estoy allí”.

¿Cómo lleva las críticas el agudísimo crítico que usted tiene fama de ser, ahora que ya ha vivido más de medio siglo? ¿Qué le agradece a sus 50? ¿Se imaginaba usted así?

Yo jamás pensé tener tanta suerte con mis canciones. Incluso empecé a hacerlas cuando ya estaba bastante avanzado en el oficio de dibujar. Ni me pasaba por la cabeza subirme a un escenario, sin embargo me alegro de haber incursionado en esta otra forma de comunicación y de haber servido de comunicador. Respecto a mi relación con la crítica, la verdad es que no me importa mucho. Lo que me importa es dar todo cuanto puedo, no dejar esfuerzo por hacer en mi trabajo.

¿La edad le ha enseñado a administrar emociones como la rabia y cualidades como la paciencia o aun siente que hay cosas que le desbordan? ¿Cuáles?

Yo nunca fui muy explosivo en cuanto a contrariedades personales. Siempre fui un tipo más bien reflexivo y observador, sin excluir, por supuesto, algún exabrupto excepcional. Las cosas que más me han molestado son los prejuicios, las injusticias, las ofensas a la condición humana en sí. La crueldad y el abuso me disgustan mucho, sean contra personas, contra animales o contra la naturaleza. He escrito canciones sobre todos esos temas. Siempre me ha parecido necesario tocar ese tipo de cosas.

¿Sus inquietudes musicales más profundas (orquestar, estudiar más) siguen esperando su atención o ya está resueltamente dedicado a ello?

Me puse a estudiar para hacer Expedición y vuelvo a la carga cuando se me presentan dificultades de cualquier tipo. Así que siempre estoy analizando algo, siempre estoy tratando de superar mis limitaciones.

¿Qué ha supuesto para usted, desde el punto de vista personal y profesional, la unión con su actual compañera Niurka González?

Bueno, luego de siete años de dueto, hemos llegado a trío con la bendición de la pequeña Malva. Niurka es graduada de música y flauta, con las más altas notas, en el Conservatorio Superior de París (CNR) y también en el Instituto Superior de Arte de La Habana, donde ahora es profesora de su instrumento. También es concertista invitada de la Orquesta Sinfónica Nacional y realiza variada y numerosa labor de cámara con diversos intérpretes. Todo esa trayectoria brillante quiere decir que quien primero me corrige la plana es ella, por suerte para mi.

¿Alguna vez ha escrito canciones para molestar a quien le estaba hiriendo o excluyendo? ¿Cuándo? ¿Cuáles?

En mis inicios hice algunas canciones irónicas, que aludían a forcejeos con la burocracia, sobre todo la del mundo de las artes en Cuba. Pero nunca se me ocurrió dedicarlas a una persona en específico. Siempre supe que las limitaciones venían de ideas, de conceptos erróneos y de prejuicios, y que daba lo mismo una persona u otra, ya que lo importante era superar las mentalidades con atraso. “Debo partirme en dos” es una de aquellas canciones. Otra es “Resumen de noticias”.

Dicen que es muy difícil escucharle una carcajada, incluso ver su sonrisa ¿de qué se ríe?

Ni más ni menos que de lo que me provoca risa.

¿Es cierto que su canción más melancólica ("De la ausencia y de ti") fue inspirada por una mujer mexicana en 1969?

¡Como no!: Velia Ramírez. Fue y es una muy buena amiga. Primero compartimos algunas inquietudes de juventud y más tarde terminamos intercambiando preocupaciones sobre nuestras respectivas familias.

¿Según sus propias palabras, "el arraigado impenitente" que es usted, la única vez que imaginó la posibilidad de vivir fuera de Cuba fue en los 70 cuando visitó Guanajuato, por primera vez? ¿Qué le embrujó del lugar? ¿Qué le fascina de México?

Lo que más me gustó de Guanajuato fue la gente. Una familia cuyos hijos eran jóvenes estudiantes, que me brindaron su techo por unos días. También la llegada a través de los antiguos canales de desahogo de las aguas. Y, claro, la arquitectura colonial. Creo que por esto último se me emparentaba un poco con la Habana vieja y se me hacía entrañable.

¿Al creador hay que dejarle a merced de sus musas o hay que implicarle en los asuntos terrenales?

Las mejores musas suelen ser las más terrícolas.

 

El político
¿Qué influencia mantiene la revolución cubana en la inspiración y la creación de su obra?

La Revolución es el proceso que se iniciaba en Cuba cuando yo llegaba a la adolescencia. En medio de combates e inauguraciones me fui haciendo hombre y se me fue formando el carácter. Las actividades sociales, como alfabetizar, o las de la defensa, como hacerme miliciano para defender a mi país, son vigas de mi arquitectura como persona. Después, cuando vino la vocación, fue lógico que tomara mis experiencias como materia prima de mis historias.

Cuando votó como diputado en la Asamblea por su "patria socialista perfectible" dijo que cerraba filas "como cuando era un milicianito de catorce años", pero usted ha visto y ha vivido mucho desde entonces.
¿Cómo hace un hombre de su edad para mantener tan alta la esperanza a pesar de los errores evitables, que son los que más duelen, y las frustraciones inevitables, de las que nadie se libra?

Debo aclarar que los hay más viejos que yo y aún más esperanzados. Puede que haya otra forma de vivir, pero es más triste, tanto para los demás como para uno mismo. El optimismo me parece un principio útil para la supervivencia colectiva y personal.

¿Qué decisión le fue más difícil: enfrentarse a solas con una partitura de orquesta en blanco o apoyar sin fisuras al presidente Fidel Castro en los últimos y polémicos sucesos?

Fidel es un libertador y un hombre que merece respeto, por la transformación que ha sido capaz de concebir y llevar a cabo. Es una persona que le ha entregado a nuestro país cada segundo de su existencia. Es un extraño presidente que no tiene ni un sólo dólar en banco extranjero alguno. Creo que merece nuestra confianza, aún cuando pueda equivocarse, porque ha demostrado ser un hombre desvelado sobre todo por ayudar a los que menos han tenido históricamente.

Muchos poetas en la historia han sido desastrosos en su vida personal: grandes provocadores, heterodoxos, transgresores y, con todo, necesarios por no decir imprescindibles. ¿Le duele al disidente perpetuo de tantas cosas que reconozco en usted y al revolucionario comprometido que es, el hecho de que Raúl Rivero haya sido condenado a 20 años de cárcel?

Me hablas de un talento literario, de un poeta. Fuimos cercanos, sobre todo cuando él era estudiante universitario y publicó sus primeros libros. Un alto por ciento de su obra es representativa de una ética revolucionaria. Pasó por una crisis personal profunda y, en medio de esa confusión, cambió y se puso a escribir al revés de sí mismo. Cuando sacó la cabeza del caos, ya era otro. Como podrás imaginar, rechazo totalmente sus vínculos con los enemigos de la Cuba martiana. Aún así, y porque me entristece la trampa en que cayó, me he interesado por su suerte. Sinceramente, no creo que vaya a cumplir esos 20 años.

Los artistas y los intelectuales de Cuba y de medio mundo han levantado la voz contra la agresiva prepotencia del gobierno de Estados Unidos y a favor y en contra de la política defensiva empleada por el gobierno cubano. ¿Considera usted que la fuerza de la voz y la palabra se pueden llegar a imponer a las armas y a los intereses económicos? Y en este sentido ¿ve con optimismo el futuro de su país?

Martí decía, más o menos, que una verdad en el fondo de una cueva valía más que todos los ejércitos. Siguiendo esa línea de pensamiento, mi país ha llegado a ser una tierra muy optimista (creo que eso está más que demostrado). Ser así nos da ventajas para enfrentar no sólo cualquier futuro, sino también los diversos presentes que hemos tenido (y tenemos todavía). Es ventajoso luchar por un sueño, a pesar de que a veces la realidad lo descascare, como el de hacer un mundo mejor. Sabemos que la sociedad cubana actual no ha sido lo soñado por la Revolución, sino una distorsión de aquel anhelo, resultado de un combate constante contra enemigos muy poderosos, beneficiados a veces hasta por nuestras propios defectos. Por eso ya nada nos puede sacar de adentro la preguntita de ¿cómo sería si…? Y con ella lo digno de un ideal que sigue dando ganas de intentarlo.

Como diputado no militante del PCC, ¿qué opina de la unanimidad que se da en el Parlamento unipartidista cubano?

Hay que recordar que es el Parlamento de un país asediado desde hace mucho por colosales poderes, ahora por unos locos facistoides y casi unánimemente por la prensa mundial. La verdad es que ese hostigamiento, que cada vez es más concentrado, nos deja poco margen para exhibir discrepancias.

Usted ha dicho otras veces que el balance entre lo bueno y lo malo de la revolución se inclina hacia el lado bueno. Puede precisar ¿qué ama y qué no le gusta de ella?

Amo todo lo que proclamamos con orgullo, como los logros en la salud, la educación, el deporte, la cultura, la ciencia. Amo las oportunidades a los millones de seres que sin la Revolución no hubieran tenido historia. Amo el factor humano de nuestra sociedad. Son verdades incuestionables, más si se nos compara con otros países, tanto pobres como ricos… No me gusta que casi medio siglo de defensa ante el imperio mayor de la historia nos inhiba de ser más normales, nos haga ver el intercambio crítico como algo tan tensionante. No me agrada que seamos rehenes de nuestra necesidad de supervivencia. Pero digamos que fue la vida que elegí y la asumo, siempre tratando de mejorarla (aunque sea un tilín), cada vez que encuentro oportunidad.

¿En qué condiciones actuaría usted para los cubanos que viven en Miami, que le escuchan en sus casas por lo bajito o con auriculares?

Para empezar, hace casi 4 años que no hago conciertos en ninguna parte. Hace 6 hice uno en Puerto Rico, con mi amigo Roy Brown, y de la Florida enviaron agentes para sabotearnos. Infiero que cuando haya condiciones para que yo cante en Miami, llevaré años bajo tierra.

¿El bloqueo y el gobierno de Estados Unidos es el responsable de la escasez de recursos que padecen muchos cubanos?

Es la situación creada, que pareciera no tener salida. Cada vez que hay un vislumbre de normalización se desata una avalancha incandescente de odio. En esto tiene gran responsabilidad el mecanismo electoralista norteamericano y la importancia de la Florida, estado en el que mandan ocho o diez cubanos muy poderosos y muy sinvergüenzas. A la Casa Blanca le interesa que todo siga así, porque la zanahoria de Cuba es carta de triunfo en las elecciones presidenciales.

Sin confundir los deseos con la realidad ¿puede la revolución cubana mantener su vigencia en un mundo cada vez más globalizado, sometido a sofisticadas guerras?

Sin confundir los deseos con la realidad ¿has sacado cuenta de los años que llevan anunciando el derrumbe?

Su lugar preferido en La Habana: mi hogar
Su lectura: eso es variado
Su música (como oyente): la música para instrumentos
Su bebida: el agua fría
Su tabaco: hace dos años y tres meses que no sé de eso
Su oficio: la amistad
Su inspiración: Malva
Su devoción: el trabajo
El mayor de sus desprecios: el odio, sin duda alguna