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Silvio, el tornado y los cien conciertos


1 de abril del 2019

Por: Jorge Fuentes
Fotos: Kaloian

La noche del 29 de marzo, en pleno Jesús del Monte, muy cerca de la iglesia que da nombre a la antigua barriada de La Habana, la rumba decía: yo no sé lo que es el destino, caminando fui lo que fui. Eran los músicos de Yoruba Andabo, en brillante versión de “El necio”, presentados minutos antes por su autor, en el cumpleaños número cien de su “gira interminable” por los barrios.

Valía la pena llegar a la vejez de esos encuentros de Silvio Rodríguez con el pueblo, en un lugar tan maltratado por el tornado del 27 de enero y la gente de la calle Quiroga, donde el amor que somos ha construido casas, escuelas, restaurado la vida de personas, se volcó a su pequeña plaza, su plaza de barrio, para entrar en la fiesta que el poeta ofrecía. Y llegó Luis Antonio Torres Iríbar, Primer secretario del PCC de la provincia y al poco tiempo, junto con la gente que se sumaba, Alpidio Alonso, Ministro de cultura. Ya cerrada la noche y las luces encendidas, Silvio cantó varias de sus canciones más conocidas y en el barrio obrero, de blancos y negros pobres, se oyó una mujer con sombrero y la gente le pidió Ojalá y él hizo la broma de que no iba a cantarla, pero la cantó y un coro que debió haberse oído en los otros barrios, los 99 que ya tuvieron su concierto, nos abrazó a todos y compensó las angustias de los recientes días de desastre e incertidumbre.

La Asamblea Provincial del Poder Popular le entregó al trovador el Sello Aniversario 500 de La Habana y es al primero que se le entrega, vino el fundador de Ojalá Orlando Núñez a recogerlo, porque era día de enaltecer el esfuerzo colectivo entre todos los nombres de músicos, técnicos y trabajadores de este evento que Silvio mencionó uno a uno, también en lista interminable.

Víctor Casaus, director del Centro Pablo, que ha acompañado, como un imprescindible más los conciertos de esta gira centenaria, anunció la donación de libros de varias editoriales a las instituciones culturales y escuelas del territorio. Las editoriales donantes, fueron, como en conciertos anteriores, el sello Ojalá, la Capitán San Luis, el Centro Martin Luther King, Jr., Editora Abril, SELVI Artes Gráficas y Ediciones La Memoria del Centro Pablo. En esta ocasión se unieron los volúmenes donados por la secundaria básica República de Paraguay, de Diez de octubre, y los libros para niños y jóvenes que llevaron muchos asistentes al concierto, convocados por Silvio para esa hermosa tarea solidaria.

Para culminar ese momento de reconocimientos, intercambios y amor, el poeta Antonio Guerrero, uno de nuestros Cinco, a nombre del Centro Pablo de la Torriente Brau, entregó a Amín Blanco, productora de Ojalá, el Premio Pablo a LA GIRA INTERMINABLE, por haber realizado acciones encaminadas a promover y defender los valores de la identidad cultural y la solidaridad entre los pueblos, como establecen sus bases.

Antes de comenzar el concierto, el trovador presentó a uno de sus amigos, al que le había dado la idea de cantar en los barrios y llevar “otra cosa a La Corbata”, aquel primer lugar, 8 años atrás. Teniente en aquel tiempo, José Alberto Álvarez, ahora mayor de la PNR, mira nervioso desde el escenario y al final saluda con timidez a los cientos de personas que lo aplauden. Todo va llegando al esplendor creado por Silvio y sus extraordinarios músicos y canta “La era”, parece la última, pero regresa, canta dos más, la gente los despide ya sin insistir, porque sabe que han sido casi tres horas inagotables de poesía, y vamos saliendo lentamente por la Calzada de Jesús del Monte, donde se crea la magia de que un sonido oculto nos acompañe el resto de la noche.